De las aulas al territorio: así se lidera la investigación científica en la Universidad Santo Tomás, Seccional Villavicencio
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¿La investigación nace desde lo académico o desde lo personal?
Andrea Rivera: Considero que la investigación debe nacer desde lo personal. Eso es precisamente lo que buscamos que los estudiantes exploren: cómo lo académico tiene cabida en lo personal y, a su vez, cómo lo personal puede integrarse en lo académico.
¿Cómo está la Seccional Villavicencio en materia de investigación académica y de apoyo a la Orinoquía?
Andrea Rivera: En este momento tenemos 13 grupos de investigación activos, registrados ante Minciencias. En esos grupos contamos con un total de 228 investigadores y también participan estudiantes. ¿Cómo respondemos a la Orinoquía y, específicamente, al Meta? Todos los proyectos de investigación que se lideran responden a una necesidad territorial. Estas necesidades se rastrean a partir de los trabajos que se realizan en el aula y de las propuestas que surgen en el territorio. Con base en ese rastreo, se plantean convocatorias para que los proyectos se articulen con dichas necesidades y podamos dar respuestas pertinentes a la Orinoquía y al Meta.
¿Cómo ha sido el camino de la investigación de la USTA en estos 19 años de vida institucional?
Andrea Rivera: Bueno, la investigación es un proceso de largo alcance; sus resultados no son inmediatos. En este momento podemos decir que la Seccional está empezando a recoger la cosecha. Ya tenemos grupos que se han institucionalizado y consolidado con el tiempo, y que han mostrado resultados en las mediciones de Minciencias, en el reconocimiento de sus productos y en la participación en propuestas externas, como las relacionadas con regalías. Se trata de recoger toda la investigación desarrollada durante estos años y lograr que, desde una mayor madurez institucional, tenga impacto más allá de la propia Universidad. Los docentes de la Seccional también han tenido la oportunidad de participar y ganar convocatorias externas. Estamos en un buen momento y, además, actualizando las políticas de investigación para fortalecer proyectos que respondan directamente a las necesidades del territorio, no solo de la Orinoquía, sino también en articulación con escenarios nacionales e internacionales.
¿Cómo se han integrado la investigación y la innovación con otras dependencias de la Universidad?
Andrea Rivera: En este proceso de consolidación de resultados hemos establecido alianzas con otras áreas de la Universidad, porque la investigación necesita sumar más actores. Esto sucede, por ejemplo, con la Dirección de Proyección Social, vinculada con las iniciativas de impacto social; con la Dirección de Calidad; y con la Dirección de Planeación Estratégica, con miras a proyectarnos hacia el futuro.
La investigación se trata justamente de eso: no solo de un trabajo interdisciplinar, sino también transdisciplinar. Esa articulación de información, capacidades y alianzas es precisamente lo que potencia la investigación.
¿Cuál es el impacto de las tesis y los trabajos de grado que quedan para la USTA?
Andrea Rivera: Las tesis tienen un impacto importante en términos de medición de la investigación. ¿Por qué? Porque permiten evidenciar, de primera mano, el impacto que tiene la academia en la formación del estudiante.
¿Cómo se mide ese impacto? Entre otros aspectos, mediante la cantidad de trabajos de grado que se culminan, porque ello nos permite generar información sobre la cantidad y la calidad de los resultados de estas investigaciones. En la Santoto, por ejemplo, tenemos un 40 % de la producción asociada a la formación de recurso humano, tanto en pregrado como en posgrado. Lideramos en ese sentido; sin embargo, también estamos fortaleciendo el liderazgo de los docentes para que generen relaciones de trabajo con estudiantes, con otras instituciones y con otros actores.
Hablemos un poco sobre las modalidades de grado. Está la tesis, ¿qué otras opciones existen?
Andrea Rivera: Los programas manejan varias modalidades, aparte de la tesis. Algunas de ellas son las prácticas. Por eso, no significa que por cada graduado tengamos una tesis. El estudiante elige una modalidad al culminar sus estudios. Además, hay distintos tipos de tesis: algunas están directamente vinculadas con líneas de investigación y otras no. Actualmente tenemos más de 3.000 tesis vinculadas con líneas de investigación, acumuladas durante estos casi 20 años.
Hay muchas propuestas de investigación que recogen metodologías y resultados con potencial para incidir en investigaciones futuras.
¿Qué tiene que hacer un estudiante, profesor o administrativo tomasino que quiera crear un semillero de investigación?
Andrea Rivera: Tenemos semilleros, grupos de estudio y colectivos de estudio. ¿Cuál es la diferencia? Los semilleros tienen una línea de investigación concreta. Los grupos de estudio son más abiertos y pueden manejar varias líneas y metodologías de trabajo. Los colectivos de estudio —de los cuales tenemos uno en este momento en la Seccional— están dirigidos a los graduados. La idea es que ellos no pierdan esas líneas ni esos enfoques de investigación y que, una vez culminen sus estudios académicos, puedan retornar a la Universidad con las nuevas necesidades que identifiquen. De esta manera, la Universidad también continúa respondiendo a la necesidad de orientar y encauzar el trabajo investigativo de sus estudiantes y graduados.
Tenemos 13 grupos de investigación activos y, entre semilleros y grupos de estudio, contamos con entre 85 y 100 grupos en total.
Pueden hablar con sus docentes y preguntar por el formulario disponible en el micrositio de Investigación de la página web. Diligencian el formulario para dar apertura al semillero o grupo de estudio y, con un mínimo de dos estudiantes, ya pueden iniciar el proceso. Luego comienza la actualización de la información, que se realiza cada semestre. Allí los docentes reportan qué estudiantes continúan y cuáles se incorporan, porque esto también constituye un registro histórico para cada estudiante. Incluso, algunos programas —volviendo a la pregunta sobre las opciones de grado— solicitan que el estudiante haya pertenecido como mínimo un año a un semillero para poder optar por una modalidad de grado en investigación, pues de ese modo ya cuenta con unas bases. Ese es también un reto que debemos seguir fortaleciendo.

Hablemos de las patentes que ha generado la Universidad en la Seccional Villavicencio. ¿De qué tratan?
Andrea Rivera: Una patente parte de un desarrollo nuevo y novedoso que incorpora innovación en un proceso, en el aprendizaje, en la implementación o en la recolección de información. Para determinar si existe novedad en el ámbito regional, nacional o internacional, el docente realiza un barrido y/o una consulta en las bases de datos de la SIC, Superintendencia de Industria y Comercio, con el fin de identificar si ya existe un desarrollo similar. Esta búsqueda también se contrasta con bases de datos internacionales para establecer la posible novedad de la patente.
Tenemos dos patentes vinculadas al grupo de Arquitectura, desarrolladas a partir de trabajos de grado realizados conjuntamente por docentes y estudiantes. Son patentes basadas en el juego y tienen impacto en el territorio nacional.
¿Cuáles son los tres desafíos que tiene actualmente la Dirección de Investigación e Innovación?
Andrea Rivera: El primero es orientar a los docentes sobre toda la gama de productos que existen en investigación. No se trata únicamente de artículos, libros o capítulos de libros de investigación; hay una variedad mucho más amplia de resultados, entre ellos patentes, software, prototipos y productos vinculados con la cultura y el arte. El segundo reto es orientar a los docentes sobre los posibles impactos de esa producción, para evaluar su viabilidad y determinar si puede considerarse de alto impacto. Nos hemos llevado una grata sorpresa: tenemos mucha producción de alto impacto que aún no se ha visibilizado de esa manera. El tercer reto, también relacionado con los docentes, es fortalecer la escritura y la construcción del relato mediante talleres prácticos de escritura creativa y científica.
Tres consejos para iniciarse en la investigación.
Andrea Rivera:
- Tener curiosidad.
- Permitirse el trabajo colectivo.
- Saber canalizar la producción hacia una investigación de calidad.
Con 13 grupos reconocidos ante Minciencias y un ecosistema que involucra a más de 200 investigadores y miles de estudiantes, la Seccional Villavicencio reafirma que investigar trasciende el aula y se convierte en una herramienta para la vida y la proyección profesional. El reto actual apunta a fortalecer la escritura científica, visibilizar los productos de alto impacto y consolidar alianzas estratégicas. La invitación queda abierta para que toda la comunidad tomasina cultive su curiosidad, se sume a los grupos de estudio y continúe construyendo conocimiento con sello territorial.







